El 28 de septiembre de 1999, ETA robó en la Bretaña francesa
8.350 kilos de dinamita industrial, 11.000 metros de cordón detonante, 1.142
detonadores pirotécnicos y 4.612 detonadores eléctricos. La banda terrorista
había declarado un año antes una tregua y el presidente del Gobierno se llamaba
José María Aznar. Este fue el editorial que publicó dos dias más
tarde el diario de Pedro J. Ramírez, el dueño de la piscina más legal de España, bajo el
título "ETA y sus suministros":
¿Para qué puede interesarle a ETA
apoderarse de 8.350 kilos de dinamita en estas circunstancias? En primer lugar,
para recordar del modo más contundente que la tregua que declaró es indefinida,
pero no definitiva, y que puede romperla cuando quiera. Y, en segundo lugar -no
lo olvidemos-, para estar en condiciones de cumplir esa amenaza, llegado el
caso, con la mayor contundencia.
ETA cifró muchas esperanzas en el Pacto de Estella. Pero sus expectativas no se
han cumplido y siente un alto grado de frustración, del que participa una buena
parte de su base social, encuadrada en EH. Esa es la razón del resurgir de las
acciones de violencia callejera, puestas en marcha a toque de clarín. «ETA
quiere vender caro su abandono del terrorismo», dijo ayer Aznar. Caro o no, lo
evidente es que quiere venderlo, y que se rebela porque no ve que vaya a cobrar
nada.
Por primera vez desde hace un año, cobra verosimilitud la posibilidad de una
ruptura de la tregua. Buena parte de la culpa habrá que atribuírsela a los que
sembraron falsas expectativas entre los terrroristas.
El 23 de octubre de 2006, ETA robó 350 pistolas en Francia. La
banda terrorista había declarado siete meses antes una tregua y el presidente
del Gobierno se llama José Luis Rodríguez Zapatero. Este fue el editorial que publicó dos días más
tarde el diario de Pedro J. Ramírez, el dueño de la piscina más legal de España, bajo el
título "ETA desafía al Parlamento de la UE y deja en evidencia a
Zapatero":
El robo de 350 pistolas en Francia
por parte de ETA en vísperas de que el Parlamento Europeo debata sobre el
diálogo del Gobierno español con la banda terrorista revela hasta qué punto
ésta se siente concernida por lo que puedan decir los eurodiputados, ahora o en
el futuro. Cero. Es lógico, puesto que si no ha respetado nunca las
instituciones democráticas vascas y españolas, era un ejercicio de voluntarismo
pensar que pudiera dar alguna legitimidad a Estrasburgo. Sin embargo, ésa es
una de las tesis, si no la principal, de los partidarios de internacionalizar
el proceso de paz. Argumentan que cada nuevo día sin atentados, junto a la
presión de una sociedad hastiada por el terrorismo y el respaldo internacional
colocarían a ETA en una situación de no retorno a la violencia. Al contrario,
la última acción de la banda apunta a que es el presidente Zapatero el único
prisionero del proceso. Ayer, su partido se negó a suspender el debate en la
Eurocámara pese a la provocación de la banda, decisión que puede interpretarse
como un gesto de debilidad, por cuanto parece que los ritmos y los escenarios
los marcan los terroristas y su entorno. Zapatero ha quedado en evidencia ante
Europa 24 horas antes de solicitar que ésta secunde el camino que ha emprendido
en busca de la paz. Sobre todo porque ninguno de los pasos que ha dado ha
logrado amansar a los violentos ni ha situado al Estado de Derecho en una
situación de ventaja. [...]
Es cierto que son ya tres los años sin que haya asesinatos de ETA, lo cual no
quiere decir que haya dejado de existir el terrorismo. La banda sigue
coaccionando con la kale borroka y con las amenazas a los empresarios. Además,
en un momento en el que debería proceder a su desarme, acrecienta, en un nuevo
pulso, su arsenal. [...] Ayer mismo, la AVT pidió al Gobierno que suspenda la
negociación con ETA por el robo de armas en Francia.
La indignidad periodística es de tal calibre que prefiero ahorrarme los
calificativos. Cada lector sabrá poner los suyos. Pero sí parece oportuno
destacar ciertas diferencias en este ejercicio de periodismo comparado:
1) En 1999, Aznar era un señor que disertaba alegremente sobre el precio
de la paz. En 2006, Zapatero es un prisionero del proceso.
2) En 1999, la culpa de la kale borroka era del "alto grado
de frustración" que sentía ETA, "del que participa una buena parte de
su base social, encuadrada en EH". En 2006, la banda está
"coaccionando con la kale borroka".
3) En 1999, el mal llamado impuesto revolucionario era la forma en que
los etarras obtenían "sus medios de subsistencia". En 2006, es
una "amenaza a los empresarios".
4) En 1999, la AVT no consideró necesario explicarle al Gobierno del PP
que debía hacer. En 2006, pidió al Gobierno del PSOE que suspendiese las
conversaciones con ETA.