El dato más
relevante del referéndum sobre el Estatuto andaluz es la bajísima
participación, que se situó en el 36,2%, una cifra muy alejada del 50% que se
habían marcado como objetivo los políticos. Algunas conclusiones provisionales
sobre estos resultados:
1) El principal responsable político del fiasco es Manuel Chaves, en su doble
calidad de impulsor de la reforma estatutaria y de presidente de la Junta de
Andalucía.
2) Es cierto que había una serie de factores que favorecían la abstención, y
sobre todo el hecho de que no hubiese incertidumbre alguna sobre el resultado. Pero
resulta evidente que el debate estatutario no ha despertado el interés de los
ciudadanos andaluces.
3) La indiferencia ante el nuevo Estatuto andaluz ha sido especialmente
significativa en las ciudades. De hecho, en las ocho capitales de provincia la
participación ha estado por debajo de la media y el número de votos negativos
por encima (salvo en Huelva, donde los noes coincidieron con el 9,4%
registrado en el conjunto de la comunidad).
4) La abstención superó el 70% en Málaga, Almería y Cádiz, tres ciudades
gobernadas por el PP, lo que sugiere que el desinterés ha sido mayor entre los
votantes de la derecha.
5) Como no faltarán los cenutrios que pongan en duda la legitimidad del nuevo
Estatuto andaluz, es oportuno recordar que es plenamente legítimo. Exactamente
igual que el Estatuto gallego, aprobado en 1981 con el 28,2% de participación,
y que ha servido al PP para gobernar en aquella comunidad autónoma durante 22
de los últimos 26 años. Por supuesto, sin cuestionarse en ningún momento la
legitimidad para gobernar.
6) El 18 de junio de 2006, cuando cerca del 49% de los catalanes se acercaron a
las urnas para referendar su Estatut, Josep Piqué hablo de "fracaso político" y el Señor No inclusó pidió
que la reforma estatutaria "no entrase en vigor". A pesar de que en Andalucía la
participación ha sido casi 13 puntos inferior a la de Cataluña, es previsible
que ahora los dirigentes del PP se muestren más comedidos, ya que en este caso
ellos apoyaban el Estatuto andaluz. Será la enésima prueba de la doble vara de
medir que utiliza la derecha en asuntos de política territorial.
7) El CIS ha vuelto a quedar en ridículo, al pronosticar hace una semana una
participación del 48,7%, es decir 12 puntos por encima de la que se ha
producido. No parece que esta desviación entre en la categoría de error
razonable. Hay dos posibilidades:
a) Que el CIS no haya cocinado las respuestas de los
entrevistados. Sería inexplicable ya que está más que comprobado que mucha
gente que anuncia su intención de participar en una votación, luego no lo hace.
Los sociólogos explican que, como media, hay que restar 10 puntos al porcentaje
de participación declarada en un sondeo.
b) Que el CIS haya cocinado las respuestas de los entrevistados. En ese
caso, estaríamos simple y llanamente ante una chapuza.